¿Por qué gusta tanto Game of Thrones?

La serie proviene de la saga de siete libros Canción de hielo y fuego escrita por el hoy en día idolatrado George Martin y de donde HBO calcula, sacará una o dos temporadas de cada libro, por lo que la serie no debería terminar antes de 2021 ó 2022. Es decir hay Game of Thrones para rato.

En mi caso, si bien he seguido la serie y leído los dos primeros libros, preferí consultar a un par de chicas que conocen realmente a fondo la saga, lo que incluye leerse los cinco libros ya publicados (algo así como la lectura de 4900 páginas) y que ellas me dieran primero su opinión de por qué Game of Thrones (GoT) estaba siendo tan exitosa:

Gilraen Elric:

?Creo que una de las cosas fundamentales que engancha a la gente con Game of Thrones es el tema ?factor sorpresa?. Estamos tan acostumbrados a las formulas televisivas donde los buenos son muy buenos y los malos son muy malos o las nuevas fórmulas del ?antihéroe? de ?aquel malo que busca redención? o de aquel bueno que hace justicia a su manera, que es muy posible predecir lo que ocurrirá en una serie con dichas características. Sabes que pase lo que pase, el bueno va a ganar porque es bueno y el malo perderá porque es malo. En GoT pasa algo que no se suele ver habitualmente en formato televisivo y es el hecho de que en GoT no hay malos ni buenos, hay ?motivaciones y acciones? situaciones que motivan a los personajes a realizar acciones, las cuales son buenas o malas dependiendo del espectador. Y esta mezcla genera ese desasosiego que queda en el telespectador frente a situaciones tan poco previsibles como la muerte de Ned Stark en la primera temporada, que era el que estaba perfilado como ?protagonista? y que yo recuerde no se ha matado al protagonista en una serie antes, y menos por un tema netamente de guión. Habitualmente, en especial en las series gringas se mata al protagonista debido a que el actor no quiere/puede seguir realizando al personaje (ej: Charlie Sheen en Two and a Half Men, o Kal Penn en Dr. House). También las temáticas que muestra como guerras de poder entre altos mandos es algo que al televidente engancha, se ?casa? con un bando y desea que ese bando gane. Estas luchas por el poder funcionan excelente en TV, tanto en nivel macro (ej: series como The Tudor, Los Borgias, etc) como en el micro (Downton Abbey).?

Diana Mickal:

?Justo hablaba con un amigo de porqué la audiencia ha crecido tanto, y por qué gusta tanto. En lo personal la lectura de GoT es agradable y simple de imaginar y de impregnarse con ella, ya que el tema de la Edad medieval siempre me ha llamado la atención, pero Martin además supo mezclar muchos momentos históricos que haces que los relaciones, por ejemplo, el Tema de los Inmaculados cuando lo leí imagine ver frente a mi las Legiones Romanas, la Forma en que Ser Jorah los describe me llevó a crearlos en mi mente así con sus lanzas y escudos su forma de atacar. La fantasía literaria de Martin enganchó a la gente, como se va desarrollando este juego por el trono con los personajes, como algunos pasan desapercibidos siendo ellos lo que traman este juego y caen los honorables, como ves en qué momento un caballero dejó de ser honorable, verdadero, y protector y leal a sus juramentos, y pasa a ser a lacras y en el juego del otro o ganas o mueres. Es genial eso, te atrapa a cada momento y necesitas imperativamente seguir leyendo para saber por qué sucedió aquello y dónde fue. En suma, es una serie que me intriga y entretiene al mismo tiempo, pese a que la serie y los libros son dos artes muy diferentes, y nunca se va a plagar completamente en la pantalla, pero HBO se arriesgó y en los detalles y partes crueles y duras, ya sean muertes, masacre y sexo, siempre se destaca.?

Por mi lado, si tuviese que aventurar una tesis personal diría que estamos hartos de los finales felices. Hace años, décadas, desde siempre la industria hollywodense ha clavado en nuestras retinas la noción de que siempre al final, los conflictos se resuelven, el nudo se corta y la paz reinará indiscutiblemente. Desde Sherk tercero a Gangs of New York es siempre igual: el malo muere o fracasa, el héroe salva ileso, se queda con la chica y los dos son felices para siempre. Demasiado temeroso por desagradar a los espectadores, que no salieran contentos al final de la función, Hollywood durante demasiado tiempo nos ha domesticado con finales felices. Quizás de ahí el traslado del público ?agotado de emociones dulcificadoras?, a los realities, lugares donde lo que menos reina es la concordia, y claro, a series como Game of Thrones.

La industria ha tardado demasiado en comprender que la gente está ávida de tragedias. Si hasta las películas de terror son contadas en clave de comedia (Destino Final) siendo que estamos tan necesitados de otra clase de emociones. Esta puede ser, entre muchas otras razones, del éxito avasallador de Game of Thrones: el resurgimientos de la tragedia en todo su esplendor en un mundo agotado de tantas comedias de mala clase, el giro brusco del reloj de arena que abre paso a una nueva época de dolor y gritos para los telespectadores que acaso, ya no tienen nada que envidiarle al público isabelino que en su época abarrotaban los teatros para ver la sangrienta presentación de Titus Andronicus de Shakespeare.


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